viernes, 6 de noviembre de 2015

Quisiera no morir.

Que queden mis abrazos en aquellos que amo y mis carcajadas en aquellos que las comparten. Que quede mi alegría, mi fanatismo por el mundo y sus peculiaridades. Que quede mi compromiso demostrado, inspirando a otros que lo sienten.

Que queden algunas ideas, que maduren en otras personas y se transformen en soluciones ya implementadas. Que queden estrategias efectivas para la conservación de formas de vida que perdemos en una base diaria. Que quede el arte, de alguna u otra forma. Que quede la escuela de pensamiento a la que haya contribuido.

Porque la vida es un punto, o a lo mucho una traza finita en el universo interminable. No tiene sentido, es como una broma lo chiquitos que somos. Pero hay tantos eternos, tantos grandes que permanecen. Los que tienen sus nombres en los libros de historia, pero también los anónimos que dejan impreso un gesto en las personas, las madres que dejan cantidades inexplicables de amor que perduran por generaciones. Todos esos, son eternos.


Quisiera que nadie me llore si mi cuerpo detiene su funcionamiento. Quisiera que cuando llegue ese momento, mi cuerpo no importe. Que para ese entonces, las ideas hayan ya escapado de él, y estén revoloteando por ahí. Que se celebre mi existencia, como tantas otras. 


"Cuando me llegue la muerte viviré por siempre en tu corazón. Cuando me busques en tus pensamientos me darás tu aliento y así volveré..."

- Viviré por siempre, Los Auténticos Decadentes

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